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CADA DOS DÍAS MUEREN TRES TRABAJADORES EN ACCIDENTES LABORALES EN ESPAÑA


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CADA DOS DÍAS MUEREN TRES TRABAJADORES EN ACCIDENTES LABORALES EN ESPAÑA

Alex Tisminetzky - Secretario de Salud Laboral de CGT Cataluña

Los accidentes de trabajo se disparan en 2015 en España hasta sumar 239 personas.

No ha salido a ninguna portada de periódico. Ninguna telenoticias ha abierto con esta "exclusiva". Pero los datos publicados en el último día de agosto por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social son de verdadero escándalo y deberían hacer dimitir gobiernos enteros si tuvieran la más mínima decencia: los primeros seis meses de 2015 el aumento de la temporalidad y la precariedad laboral han hecho disparar los accidentes de trabajo.

Y entre estos, los que más aumentan son los siniestros laborales más graves: los mortales causados ​​al centro de trabajo, aumentando especialmente los causados ​​por golpes y aplastamientos. Unas dramáticas datos que nuevamente ponen sobre la mesa la sangría que se está dando en nuestro precarizado mercado laboral, donde parece que para muchos empresarios la Ley de Prevención de Riesgos es simplemente una norma que fácilmente puede ser infringida sin ninguna consecuencia.

239 trabajadores muertos en sólo seis meses

La lectura de los datos oficiales hechos públicos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social no pueden dejan indiferentes: 239 personas han muerto en España a su centro de trabajo durante los primeros seis meses de 2015. Es decir, casi tres trabajadores mueren en accidentes de trabajo cada dos días en un estado que se hace llamar sin ningún rubor "democrático" y "social". Y es un dato que en el marco del aumento de la temporalidad y la precariedad laboral no para de aumentar, subiendo en 16 trabajadores muertos en el centro de trabajo más este año respecto al mismo periodo de 2014.

En los Países Catalanes han sido 68 los compañeros trabajadores muertos. En este ámbito destaca la alta siniestralidad en la provincia de Barcelona, que ha llegado a contabilizar la terrible dato de 35 trabajadores muertos en estos seis meses, prácticamente una defunción en Accidente de Trabajo cada seis días en las comarcas barcelonesas.

Los fríos datos oficiales también dejan constancia de que el sector económico donde el aumento ha sido más importante es la industria (con un 30% más de siniestralidad mortal que en 2014), y desde la perspectiva de género destaca que los accidentes de trabajo han aumentado un 40% entre las mujeres trabajadoras respecto al año pasado.

Asimismo, es importante destacar que los siniestros que más han aumentado, con diferencia, son los traumáticos, destacándose las colisiones con objetos en movimiento (que han aumentado un espectacular 310% respecto al mismo periodo del año pasado) y las pegadas y aplastamientos, que también han aumentado un 45%, contra la bajada de los accidentes de tráfico y los causados por infartos en el centro de trabajo.

Finalmente, los datos del Ministerio también determinan un mantenimiento del drama de los 1.593 accidentes de trabajo graves, que han causado bajas médicas e importantes lesiones físicas a casi 9 trabajadores cada día en todo el Estado.

Radiografía de una tragedia silenciada

Pero las frías cifras oficiales no pueden expresar la magnitud del verdadero drama de un mercado laboral donde nos hemos acostumbrado a que cada día haya trabajadores con graves patologías o muertos simplemente para intentar ganarse la vida. Y además estos datos no cuantifican la gran mayoría de enfermedades profesionales que quedan escondidas y sin declarar, como cánceres profesionales causados ​​por exposiciones a múltiples sustancias químicas en los centros de trabajo.

Los estudios lo declaran, y prácticamente nadie se atreve a discutirlo: la precariedad laboral, de la mano de la temporalidad, aumentan exponencialmente los accidentes de trabajo. La patronal aumenta sus beneficios reclutando plantillas atemorizadas por amenazas constantes de EREs, cierres, paro o reducciones salariales, donde cada día olvidemos más reclamar un derecho tan fundamental como el de la salud y la integridad física.

En este contexto deberíamos preguntarnos, ¿que tenemos los trabajadores más valioso que nuestra propia vida? ¿Qué poderosas fuerzas pueden hacernos olvidar un principio tan básico? La respuesta está en un mercado de trabajo cada vez más inhumano y corrosivo.

Pero el drama de los accidentes de trabajo no es una tragedia "natural" caída del cielo. Es el resultado directo del modelo de intensificación de la explotación capitalista, a base de extender los contratos precarios, temporales y mal pagados. Y es el resultado de la contradicción fundamental entre el ansia casi infinita de beneficios del capital y el derecho básico a la vida de los trabajadores, y desgraciadamente en la actualidad la correlación de fuerzas resto a favor de la Patronal. En el altar del libre mercado y los máximos beneficios se están sacrificando la vida e integridad física de masa personas.

Y por lo tanto la solución no vendrá de ningún despacho oficial, ni de la mano de ninguna campaña mediática gubernamental: la única vía para defender nuestra salud es la organización y lucha de los mismos trabajadores. Sólo plantillas organizadas y concienciadas pueden hacer frente de forma colectiva para aplicar medidas efectivas que pongan límite al capital, y que garanticen realmente que el derecho a la vida está por encima del de la propiedad privada y el libre mercado.

La dicotomía es clara: o sus beneficios o nuestra salud. O el capital o la vida.

PD: Mientras intentaba desentrañar de los fríos datos oficiales, me llegaba la noticia de otro trabajador muerto, esta vez en Volkswagen Navarra, atropellado por una "toro" mecánico.

* Artículo de Alex Tisminetzky, Secretario de Salud Laboral de CGT Cataluña, publicado en el Diario del Trabajo