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LAS COTIZACIONES NO LLENAN YA LA CAJA DE LAS PENSIONES


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LAS COTIZACIONES NO LLENAN YA LA CAJA DE LAS PENSIONES

Francisco Núñez - elmundo.es

La mayoría de los países de la UE financian con impuestos las pensiones contributivas y los déficits

Evolución del Fondo de Reserva ->

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El alza del empleo no se traslada a la recaudación y se dilapida el Fondo de Reserva

El Gobierno no podrá disponer del Fondo de Reserva en 2017

Las cuentas de las Seguridad Social hacen aguas por todas partes y presentan innumerables agujeros. A pesar de registrar 533.186 afiliados medios nuevos, en 2015 marcó su quinto año consecutivo en situación de déficit que llegó a los 16.705 millones (1,55% del PIB). El principal problema de la caja de las pensiones ya no es el gasto en prestaciones, ya que crece a un ritmo medio del 3% frente al 8,5% al inicio de la crisis y de casi el 5% entre 2010 y 2013. Todas las reformas se han destinado a bajar la pensión futura ante el envejecimiento de la población (un 35% menos en el horizonte de 2050) y evitar su crecimiento en términos del PIB. Pero España es uno de los países de la UE que menos gasta (cerca del 11% del PIB frente al 15% de la media europea).

El peligro para el sistema público es a corto plazo y es estructural. Viene por la ralentización de la recaudación por las cotizaciones. En 2015 sólo crecieron un 1,30% mientras que el empleo subió por encima del 3%, lo mismo que el PIB. Por tanto, las cotizaciones ya no dan más de sí. Han dejado de ser la fuente de financiación del sistema y del Fondo de Reserva porque los recursos se están agotando. Detrás de este recorte de ingresos están la devaluación salarial, que ha reducido las bases reguladoras de cotización; el aumento del empleo temporal y de la afiliación a tiempo parcial, indefinida y eventual; la caída del trabajo industrial en favor de los servicios de menos valor añadido y sueldo; el incremento de autónomos con bajas cuotas; las subvenciones a la contratación; y la inflación negativa.

Según un estudio realizado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), entre 2012 y 2015 la Seguridad Social dejó de recaudar 15.000 millones por "la evolución débil de los precios y los salarios".

Así, pese a que 2015 fue el mejor año para el empleo, con esos más de 530.000 afiliados nuevos, los ingresos respecto al año anterior sólo subieron en 1.124 millones. Mientras, el aumento medio anual de recaudación entre 2000 y 2007 llegó a 2.976 millones. En concreto, en 2007, con 425.000 nuevos afiliados, la recaudación subió en 3.965 millones. En ese mismo año, los ingresos medios por afiliado fueron de 5.601 euros anuales y en 2011 alcanzaron los 5.708 euros. En 2015 sólo llegaron a 5.451 euros. Lo que confirma la baja calidad contributiva de los nuevos trabajadores y la minoración en los que ya trabajan. En lo que va de 2016, hasta mayo, hay 353.440 nuevos afiliados respecto al mismo periodo de 2015, pero la recaudación sólo ha aumentado en 1.077 millones, un 2,58%.

Las cotizaciones de la Seguridad Social y del Empleo en la crisis, derechos de cobro reconocidos y crecimiento de la afiliación media ->

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El problema se agudiza ahora porque la Airef vaticina que se repetirá en 2016 el déficit de 2015 por la caída de ingresos por cotizaciones pese al alza del empleo. Otros 16.000 millones que habrá que financiar. El Ejecutivo ha tenido que echar mano de nuevo al Fondo de Reserva para abonar la doble paga de junio (ordinaria y extra) de los pensionistas porque ingresa 8.577 euros de media mensual y necesitaba al menos 17.000 millones para cubrir ambas nóminas. Por tanto, ha dispuesto de 8.700 millones y, salvo que exista algún remanente de las mutuas, deberá sacar otros 1.000 millones el 20 de julio para ingresar en Hacienda las retenciones por IRPF. La esquilmada hucha de las pensiones se ha situado a niveles de 2005. El saldo es de 25.167 millones, tras alcanzar su máximo en 2011 con 66.815 millones. Sólo queda el 38%.

Incluyendo los rendimientos, cada vez más bajos por la reducción del principal (el dinero está invertido en deuda pública española con tipos de interés cada vez más bajos), el actual Gobierno ha sacado de esta hucha 55.901 millones en cuatro años y medio. Esta cifra es superior a las dotaciones históricas acumuladas (52.113 millones) que se realizaron con los excedentes de los ingresos por cotizaciones entre 2000 y 2010. Atemperan la situación los rendimientos por intereses de 27.490 millones, más los ajustes preceptivos por amortización o enajenación.

Además, el nuevo Ejecutivo deberá realizar otra nueva disposición del Fondo a final de año de otros 8.700 millones, y de otros 1.000 millones más para retenciones. Es decir, en 2016 se va a disponer de más de 19.000 millones, cuando en el Presupuesto inicial de la Seguridad Social sólo se contemplaba un importe de 6.283 millones.

Por si fuera poco, también se han utilizado en estos años de déficits todos los excedentes acumulados de las mutuas por accidentes. En total, 8.621 millones más. Con esta cifra, el conjunto de disposiciones de las huchas de las pensiones se acerca a los 65.000 millones, 6,5 puntos de PIB.

Todo esto significa que a final de año quedará un saldo neto en el Fondo de Reserva inferior a los 15.000 millones. Es decir, se habrá volatilizado casi el 80% de la cifra que existía en 2011. Por si fuera poco, este saldo será ya inferior a la deuda histórica que mantiene la Seguridad Social de 17.169 millones como consecuencia de los préstamos que tuvo que darle el Estado en 1995 cuando registró su primer déficit.

Curiosamente fue para atender pagos pendientes del Insalud y otras políticas públicas con las que los partidos políticos concurrían a las elecciones y que ocasionaron desfases de tesorería. Es decir, las cotizaciones de unos 12 millones de afiliados sirvieron para financiar la sanidad universal de 40 millones de españoles cuando deberían haberse pagado con la caja de los impuestos.

Según CCOO, "si esta desviación de cotizaciones sociales para otros fines se hubiera acumulado, hoy se dispondría de un Fondo de Reserva de 519.104 millones" y no habría problema alguno para financiar las pensiones provocado por el envejecimiento y por la falta de ingresos de las cotizaciones. Esta deuda crediticia de más de 17.000 millones, que figura en el balance patrimonial de la Seguridad Social, se intentó canjear en la Ley de actualización, adecuación y modernización de 2011 con la entrega oficial al Estado de "sus edificios y equipamientos afectos a fines de asistencia sanitaria y servicios sociales". El PP paró en 2012 la compensación.

Variación del gasto en pensiones y Esperanza de Vida ->

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En realidad, la caja y el alto nivel de liquidez del sistema público de las pensiones ha sido siempre utilizado por los distintos gobiernos con cierta impunidad. Por ejemplo, según datos del Gobierno remitidos recientemente a la Comisión del Pacto de Toledo, la decisión de los partidos de abonar un complemento de mínimos a las pensiones más bajas a cargo de la Seguridad Social supuso un gasto de 72.371 millones entre 1990 a 2012. Debería haberse financiado íntegramente con impuestos. Esta caja es aún utilizada por los gobiernos para pagar las pensiones no contributivas de viudedad, orfandad y de favor familiar que se deberían abonar también con la caja impositiva. Suponen un gasto anual de casi 24.000 millones.

Además, los funcionarios del Estado adscritos al sistema público cobran su nómina también de la caja de los cotizantes (2.100 millones).

A todo esto, se añade que el Gobierno también está pagando con la hucha de las pensiones las políticas activas de empleo de subvenciones, bonificaciones y reducciones para la contratación. Es decir, los 17 millones de cotizantes pagan las políticas de empleo de los 47 millones de habitantes. Por ejemplo, los 2.000 millones anuales de las tarifas planas ideadas por el PP para incrementar la contratación indefinida, incluso a jornada parcial, también salen de aquí. Habrá que añadir sus efectos futuros en el gasto de pensiones porque se considera completa la cotización en las bases reguladoras.

De aquí también sale el coste del nuevo complemento de pensiones del 5% al 15% sólo para las madres con al menos dos hijos que causen efecto a partir de 2016 de más de 100 millones anuales.

Mientras, por el lado de los ingresos, el Ejecutivo tiene congelada la nueva liquidación directa de cuotas a los empresarios prevista para hace un año con unos ingresos adicionales de 2.800 millones.

Con todos estos agujeros y utilizaciones, no es extraño que la Seguridad Social haga aguas por todos los sitios y que se hayan disparado las alarmas sobre el futuro del sistema público, sobre todo desde la reducción del Fondo de Reserva a menos de la mitad.

El Gobierno ha introducido en la última Ley presupuestaria la necesidad de abordar, dentro del Pacto de Toledo, un nuevo sistema de ingresos para las pensiones con aportaciones del Estado sacando a la vez de la caja de las pensiones prestaciones no contributivas como las de viudedad y orfandad.

Los sindicatos han emplazado al nuevo Ejecutivo tras el 26-J para que tome una decisión urgente antes de fin de año. La solución debe ser inmediata porque la Ley del Fondo establece un límite de disposición anual del 3% del gasto en prestaciones, que el Gobierno levantó entre 2012 y 2016. Es decir, salvo que los partidos acuerden liberar otra vez la limitación, y ninguno tiene mayoría, vuelve a aplicarse ese límite en 2017, que supone que sólo se pueden sacar de la hucha unos 3.500 millones.

Por tanto, si en 2017 hacen falta otros 18.000 millones para pagar las dos extras de verano y Navidad, la caja de los impuestos del Estado deberá correr a cargo con la diferencia (14.500 millones) usando la caja de los impuestos o emitiendo deuda.

La Ley de la Seguridad Social dice que las pensiones deben pagarse preferentemente con cotizaciones. Pero, si no hay suficiente, debe utilizarse la caja de los impuestos. Lo mismo ha sucedido con las prestaciones por desempleo. Casi todos los países europeos financian las pensiones con impuestos e incluso con deuda a cargo de las generaciones futuras como se está haciendo con el agujero del Estado, de las Comunidades Autónomas y de los bancos. El debate que debe producirse es si se sube la tributación para obtener más recursos o, lo más lógico, si se acomete un fuerte ajuste al gasto público ineficiente.

700 centros sanitarios sin rendimiento

En el balance patrimonial de la Seguridad Social figura que el sistema público de pensiones, es decir, los cotizantes y pensionistas, son los propietarios de al menos 98 hospitales (por ejemplo, Madrid tiene 12 y Cataluña 10) y de casi 600 centros sanitarios. Todos ellos fueron construidos con sus aportaciones. No son del Estado, pero fueron transferidos y están siendo explotados por las CC.AA. a coste cero. Es decir, no retornan un sólo euro de ingresos a la caja de las pensiones.