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LA SEGURIDAD SOCIAL INGRESA 1.350 MILLONES DE € MENOS QUE EN 2011, PESE A TENER MÁS AFILIADOS OCUPADOS


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LA SEGURIDAD SOCIAL INGRESA 1.350 MILLONES DE EUROS MENOS QUE EN 2011 PESE A TENER MÁS AFILIADOS OCUPADOS

Begoña P. Ramírez - infolibre.es

El organismo público recauda ahora casi un 2% menos por afiliado ocupado que hace 5 años

El aumento del empleo temporal, a tiempo parcial, autónomo y en los servicios, la devaluación de los salarios y las subvenciones a los contratos explican la anemia de la recaudación

Las alarmas saltaron nada más saberse que el Gobierno ha vuelto a echar mano de la hucha de las pensiones para pagar la extra del verano. De los 66.815 millones que llegó a acumular el Fondo de Reserva de la Seguridad Social en 2011 ya sólo quedan 25.176, lo que significa que, a razón de 8.000 millones por cada una de las dos pagas extraordinarias anuales, la hucha terminará vacía antes de 2018 si se sigue gastando como hasta ahora y no hay excedentes con que alimentarla.

La Seguridad Social registra déficit desde 2012, año en que el Gobierno empezó a tirar del Fondo de Reserva para cubrir sus problemas de tesorería. Entonces, la destrucción de empleo tiñó de rojo las cuentas del sistema: los ingresos por cotizaciones se hundieron ese año en 5.247 millones de euros. Era la consecuencia lógica de la pérdida de 1,18 millones de afiliados. El descenso de los ingresos continuó hasta 2013: en total, se perdieron 8.342,6 millones de euros en cuotas desde 2009, resultado de la destrucción de 3 millones de empleos.

Pero, a partir de 2104, comenzó a recuperarse la economía y el empleo. La afiliación creció un 1,5% ese año, se dieron de alta 256.473 trabajadores más. Sin embargo, la recaudación de cuotas creció menos, un 1%. En 2015 volvió a aumentar el número de cotizantes, un 3,2%, pero los ingresos por cuotas sólo subieron un 1,3%, menos de la mitad. Ni siquiera la subida de las bases de cotización, en un 5%, que se aplicó tanto en 2014 como en 2015, consiguió animar la recaudación.

Así, al cierre de 2015 la Seguridad Social contaba con 17,18 millones de afiliados, casi los mismos que tenía en 2011 –17,11 millones–, pero recaudó 1.350 millones de euros menos que entonces.

En 2011 la Seguridad Social ingresaba 5.551 euros por afiliado ocupado, mientras que en 2015 no superó los 5.450 euros. Un descenso del 1,8%.

Según un estudio elaborado por CCOO sobre El sistema de protección social en España 2016, pese a que la cifra de creación de empleo entre 2000 y 2007, una media de 566.000 puestos de trabajo nuevos al año, es muy similar a la registrada en 2015, 529.000, la media de aumento anual de la recaudación por cuotas era en esos años muy superior a la actual: 2.976 millones frente a sólo 1.124 millones de euros el año pasado.

Si a la cifra de afiliados ocupados se suma la de los desempleados –que también pagan cotizaciones mientras cobran la prestación contributiva–, la diferencia de ingresos es aún mayor. En 2011, la recaudación por cuotas ascendió a un total de 105.059 millones de euros, 4.566 millones más que en 2015. Desde 2008, los desempleados no han bajado del 10% de la afiliación a la Seguridad Social. En 2012 llegaron a representar el 14,63% de los cotizantes.

El salario medio en la hostelería, 1.044 euros brutos

Los motivos de esta brecha, explica CCOO en su informe, son el aumento de los contratos temporales y a tiempo parcial, así como la pérdida de peso del empleo industrial a favor de los servicios de menos valor añadido. Si a estos factores se añaden la devaluación de los salarios, el auge del trabajo autónomo y, sobre todo, las subvenciones a los contratos recuperadas y ampliadas por el Gobierno desde 2014, la anemia de ingresos de la Seguridad Social queda perfectamente retratada.

La tasa de temporalidad en España alcanza el 25,04%, por lo que ha crecido punto y medio porcentual respecto a un año antes. No ha dejado de aumentar desde que llegó a su mínimo, el 23,1%, en 2013. Y los contratos a tiempo parcial han constituido la modalidad de más éxito desde la reforma laboral de 2012. Representan la tercera parte de los que se firman cada mes y el 27,3% de los afiliados a la Seguridad Social, 10 puntos más que en 2001. Como los salarios, y cotizaciones, de los contratos temporales y con jornada a tiempo parcial son menores que los del empleo fijo y a tiempo completo, los ingresos del sistema lo notan.

De media, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), un empleado temporal cobra 9.066 euros menos al año que otro indefinido. La diferencia entre el sueldo de un trabajador con jornada de 8 horas y otro a tiempo parcial se eleva hasta los 17.170 euros anuales. Por si fuera poco, el salario de estos últimos cayó un 2,6% en 2014 respecto al año anterior.

Otro tanto ocurre con el trasvase de empleo industrial, con mejores contratos y sueldos, al sector servicios, y entre ellos a los de menor valor añadido. Según CCOO, la diferencia salarial entre el primero y el segundo es de 9 puntos porcentuales de media. Cada vez hay menos trabajadores en la industria, un 12,1% en 2015 frente al 17,2% con que empezó el siglo.

Y es el sector servicios, liderado por la hostelería y el comercio, el que está creando la mayor parte del empleo. Precisamente los dos subsectores que menos pagan y más han bajado sus sueldos. El salario medio en la hostelería asciende a 1.044,86 euros brutos al mes, un 3,8% por debajo de lo que sus trabajadores cobraban en el primer trimestre de 2009. La industria casi lo triplica: 2.870 euros, de acuerdo con la Encuesta Trimestral de Coste Laboral.

El alto coste de subvencionar los contratos a las empresas

Uno de los efectos más palpables de la recesión y la reforma laboral ha sido la devaluación de los salarios. Según un estudio de Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro, mientras los trabajadores que mantuvieron su empleo entre 2008 y 2013 sufrieron un recorte en sus sueldos del 1,6%, quienes lo perdieron y han vuelto a ser contratados cobran un 17% menos que antes.

Además del trabajo a tiempo parcial, el empleo autónomo ha sido la estrella de la recuperación. Al menos, el emprendimiento ha sido ampliamente promocionado e impulsado por el Gobierno, con gran despliegue publicitario y profusión de ayudas económicas. Sin embargo, la base media de cotización de los autónomos representa el 60% de la base de los asalariados del Régimen General de la Seguridad Social. En 2014 llegaron a representar el 17,6% de los cotizantes. Han crecido un 4,5% desde 2013.

Pero para el sindicato, el principal factor que explica el descenso del ingreso medio por cotizante es la política de subvenciones a los contratos indefinidos que ha puesto en marcha el Gobierno del PP desde 2014. Después de suprimir el grueso de estas bonificaciones y reducciones de cuotas en 2012, el Ministerio de Empleo las fue resucitando en sucesivos decretos.

Pese a que el consenso es unánime entre expertos, sindicatos, partidos e incluso agencias estatales sobre la ineficacia de estos incentivos cuando son generalizados, el Ejecutivo ha creado dos tarifas planas de cotización, la primera de 100 euros y la segunda de 500, para animar a las empresas a contratar a trabajadores indefinidos.

Según los cálculos de CCOO, en 2014 la Seguridad Social dejó de recaudar 2.082 millones de euros por culpa de las exenciones de cuotas a las empresas.

En 2015, el Ejecutivo consignó en sus presupuestos 1.500 millones para bonificaciones y 1.614,8 millones para reducciones de cuota, mientras que este año ha presupuestado otros 2.100,8 millones de euros.

Las pensiones y los pensionistas no dejan de crecer

Curiosamente, el peligro que suponen estas subvenciones de cuotas lo reconoce también el propio Gobierno. En el Informe sobre el desarrollo del Pacto de Toledo que envió a esa comisión parlamentaria el pasado mes de abril, advierte de que los incentivos a la contratación “ponen en riesgo” el pago de prestaciones públicas –pensiones, subsidios y otro tipo de ayudas sociales– y “genera efectos negativos sobre el equilibrio presupuestario del sistema, alterando el balance económico-patrimonial entre el Estado y la Seguridad Social”.

En efecto, los 100.493 millones de euros que el organismo de previsión recaudó en 2015 son insuficientes si hay que pagar 132.794 millones en pensiones, la cantidad que se gastó ese año. Son 3.500 millones más que el año anterior. Pero los ingresos correspondientes a las cuotas que pagan los ocupados sólo crecieron en los ya citados 1.124 millones, menos de la mitad. Por el contrario, lo que no deja de crecer es el número de pensionistas y la cuantía de sus pensiones.

En España hay 8,54 millones de pensionistas, de los que el 61% son jubilados. Desde 2007 su número ha aumentado en 900.000. El de afiliados a la Seguridad Social, sin embargo, ha caído en 1,62 millones. De ahí que la ratio entre ambos grupos se sitúe en 2,27 y no haya dejado de caer desde 2008.

Al tiempo, la cuantía de la pensión media de jubilación se eleva cada año debido a que las nuevas que se generan son un 45% más altas que las de quienes fallecen: 1.383 euros al mes las primeras por 964 euros las segundas. De ahí que el Gobierno prevea un alza del 2,9% del gasto en pensiones para este año. Según los cálculos de CCOO, la Seguridad Social cerrará el ejercicio de nuevo con un déficit de al menos 16.000 millones de euros, casi el triple de la previsión oficial: 5.836 millones.