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NUEVO CRITERIO DE CÓMPUTO DE UMBRALES PARA DESPIDOS COLECTIVOS


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NUEVO CRITERIO DE CÓMPUTO DE UMBRALES PARA DESPIDOS COLECTIVOS

Patricia de la Torre - Osborne Clarke - Expansion

El despido colectivo se define y se diferencia de la extinción del contrato por causas objetivas, exclusivamente, por el número de trabajadores afectados por la medida, ya que las causas que motivan ambas decisiones son idénticas

En consecuencia, sólo existe despido colectivo y, por ende, obligación legal de tramitar un ERE, cuando la decisión empresarial de extinguir contratos por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas afecte a un determinado número de trabajadores, superándose los umbrales numéricos fijados en el artículo 51.1 del ET.

Hasta ahora, de conformidad con este y con los pronunciamientos del Tribunal Supremo, parecía claro que el ámbito para determinar tanto el número de extinciones computables como la plantilla a tomar como parámetro de referencia era la empresa en su conjunto y no el centro de trabajo.

El TS entendió que, aunque esta interpretación se apartaba de la literalidad de la Directiva 98/59/CE que refiere el centro de trabajo a estos efectos, ello suponía una mejora de la protección de los trabajadores en la mayoría de los casos. En los últimos meses, a raíz de dos recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 30-4-2015 y de 13-5-2015, el debate jurídico sobre este punto cobra de nuevo plena actualidad.

El TJUE en su pronunciamiento del mes de mayo, analiza la legislación española en relación con la Directiva 98/59 concluyendo que no siempre la referencia a la empresa beneficia al trabajador y, es precisamente en los casos excepcionales en los que esa interpretación les perjudica, cuando la normativa española choca con la comunitaria.

Según el Tribunal, la normativa comunitaria no permite utilizar como único criterio de referencia la empresa, cuando ello dificulte la intervención de los representantes de los trabajadores y el procedimiento de información y consulta. Por ello, en aquellos supuestos en los que, aun no superándose umbrales a nivel empresa, sí se superasen a nivel centro de trabajo, deberá atenderse a este último, y, en consecuencia, los despidos habrán de ser calificados "colectivos" con obligación legal de tramitar ERE so pena de nulidad.

En este pronunciamiento, se determina el concepto de centro de trabajo previsto en la Directiva, refiriendo diversas sentencias dictadas en asuntos anteriores, al considerarlo un concepto de Derecho de la Unión que ha de ser interpretado y aplicado de forma homogénea en todos los países.

Así, se define el centro de trabajo como aquella entidad diferenciada en el marco de una empresa, con cierta permanencia o estabilidad, que esté adscrita a la ejecución de una o varias tareas determinadas y que disponga de un conjunto de trabajadores, así como de medios técnicos y un grado de estructura organizativa para llevar a cabo esas tareas, sin que resulte esencial que dicha unidad disponga de una dirección facultada para efectuar autónomamente despidos colectivos o que esté dotada de autonomía jurídica, económica, financiera, administrativa o tecnológica.

Los efectos prácticos de esta sentencia resultan evidentes, y su criterio ya ha sido aplicado por primera vez en España por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en sentencia de 21 de mayo. En esta sentencia, el Tribunal, haciéndose eco de la doctrina comunitaria, declara la nulidad de 12 despidos objetivos, en un supuesto en el que a pesar de no superarse umbrales a nivel empresa, valora que sí se superan los umbrales a nivel centro de trabajo.

Una cuestión aún no resuelta es sí este nuevo criterio ha de hacerse extensivo al resto de medidas en los que operan los mismos umbrales para la calificación de la decisión como individual o colectiva -como las modificaciones sustanciales de condiciones o los traslados- aunque todo parece indicar que la respuesta ha de ser positiva.

Teniendo en cuenta lo anterior, la recomendación a las empresas parece clara: antes de proceder a realizar despidos objetivos o cualquier otra medida asimilable, resulta imprescindible realizar un doble control.

Primero, valorar la eventual superación de umbrales a nivel empresa porque, de superarlos, se tratará de una medida colectiva

segundo, si no se superan, habrá que realizar un segundo control a nivel de centro de trabajo, resultando la medida colectiva sólo si se sobrepasan también en este ámbito.