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APENAS UN 1,7% DE LOS ASALARIADOS ENCONTRÓ TRABAJO EN 2015 GRACIAS A LAS OFICINAS DE EMPLEO


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APENAS UN 1,7% DE LOS ASALARIADOS ENCONTRÓ TRABAJO EN 2015 GRACIAS A LAS OFICINAS DE EMPLEO

Isabel Munera - elmundo.es

Submuestra anual de la Encuesta de Población Activa

El antiguo Inem sólo colocó el año pasado a 249.400 personas

Más de 1.400.200 desempleados llevan 3 o más años sin encontrar un trabajo

Se llaman oficinas de empleo pero apenas sirven para ayudar a los parados a encontrar un nuevo puesto de trabajo.

Según la submuestra anual de la Encuesta de Población Activa, que publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE), el antiguo Inem sólo colocó en 2015 a 249.400 personas, es decir, apenas un 1,7% de los asalariados encontró trabajo gracias a la intermediación de una oficina de empleo pública. Un porcentaje exiguo pero que es incluso ligeramente inferior al de 2014. Entonces, las oficinas del antiguo Inem actuaron como intermediarios en la colocación de 281.000 trabajadores, un 2%.

Esta falta de resultados, en comparación con servicios de empleo públicos de otros países de nuestro entorno como Reino Unido -donde un 86% de los demandantes de empleo encuentra trabajo antes de un año- ha llevado a plantear la necesidad de una reforma integral.

A diferencia de lo que ocurre en otros estados, en España, los servicios públicos de empleo se dedican principalmente a la gestión de prestaciones y subsidios y al control de los demandantes de empleo, pero apenas actúan en la intermediación laboral. Por eso, los parados prefieren recurrir a los contactos personales, los portales de empleo o las empresas de trabajo temporal (ETT).

De hecho, estas últimas colocaron en 2015 a 430.200 personas, el 2,9% de los asalariados, pese a que sólo pueden actuar en determinadas situaciones, contratando trabajadores para cederlos a otras compañías de forma temporal.

3 o más años sin empleo

La submuestra también refleja un dato muy preocupante: 1.400.200 personas llevan 3 o más años sin empleo. Una cifra que, lejos de reducirse con la mejora económica, se ha incrementado en el último año, aunque de forma ligera, un 0,2%. Este colectivo supone cerca de un tercio (un 30,9%) del total de parados con experiencia laboral.

El paro de larga duración, junto al juvenil y al de los mayores de 45 años, es una de las principales lacras de nuestro mercado laboral. Muchos parados tienen dificultades para encontrar un empleo al carecer de formación y ante la cada vez mayor demanda de trabajos cualificados fruto de la transformación digital.

España lidera junto a Grecia el ránking de países con mayores tasas de paro de larga duración. En concreto, un 18,2% y un 11,4% respectivamente, frente al 4,5% de media de la Unión Europea, según un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), elaborado con datos de Eurostat, la oficina estadística de la UE.

Especialidades con mayores salidas

Los datos publicados ofrecen también una completa radiografía sobre cuáles son los estudios que ofrecen mayores oportunidades para encontrar un trabajo. Matemáticas y Estadística, con un 79,67%, e Informática y Ciencias de la Computación, con un 75,88%, presentaron el año pasado las tasas de empleo más altas, seguidas a escasa distancia por Periodismo e Información, con un 74,54%.

Por el contrario, las personas con programas de formación básica alcanzaron las menores tasas de empleo, del 35,23%.En cuanto al desempleo, las tasas de paro más altas se registraron entre las personas que habían seguido programas de formación básica (28,18%). En el lado opuesto se situaron los profesionales especializados en Matemáticas y Estadística y en Derecho, con un 8,20% y un 9,58% respectivamente.

La submuestra también analiza las condiciones de trabajo. Todavía son muy pocos los trabajadores que han hecho de su casa su oficina. El 92,7% de los ocupados no trabajó ningún día en su domicilio particular en 2015, aunque un 3,6% trabajó en casa más de la mitad de sus días laborales y un 2,9% lo hizo de manera ocasional. En cuanto a los fines de semana, el 36,9% trabajó al menos un sábado al mes, algo que no ocurría apenas antes la crisis.