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SOBRESUELDOS LEGALES A SINDICALISTAS


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SOBRESUELDOS LEGALES A SINDICALISTAS

Artículo de Ermengol Gassiot

Hoy 17 de febrero he tenido un intercambio de mensajes a través del TUITT. El motivo tiene que ver con esta noticia que ha publicado El País, referente a los millones de € que la antigua Federación de Banca de CCOO gastó con viajes, dietas e incentivos diversos. De hecho, ya ayer el mismo diario había sacado otro reportaje sobre este tema y su contenido me había sorprendido. No tanto por lo que se decía, sino por la contundencia de este medio con un sindicato del que, en teoría, no está demasiado alejado en los períodos en que el PSOE no gobierna. Ayer no quise entrar en manifestarme públicamente al respecto. Por un lado, porque prefería que lo hiciera mi sindicato que, a buen seguro, habría reflejado mi opinión. Por la otra, porque no quería explayarme demasiado al hablar de si había habido o no corrupción o si alguien se había vendido. Como decía, la noticia tampoco me había repentino masa y, he de reconocerlo, era domingo y quería estar con mi familia y con un grupo de amigos.

Pues bien, hoy no me he podido estar y he dicho algo en público, con un tono bastante moderado, del tipo "No podemos decir que nos alegre saber los sobresueldos de delegados de CCOO. Pero hay que hacerlo público y limpiar el sindicalismo". Al cabo de unas horas me he visto en medio de un intercambio de mensajes con el Juan Carlos Gallego, de CCOO, a raíz de una réplica suya. A grandes rasgos, su argumentación radicaba en que todo era legal y en mostrar la contabilidad de Comfia, la antigua Federación de banca de su sindicato. Se ha reiterado y, incluso, ha hablado del "cinismo" de El País. No rebaten aquí sus afirmaciones, entre otras cosas porque no tengo ninguna base para decir que no eran legales, al igual que tampoco sé si CCOO habría hecho pública esta contabilidad si El País no hubiera sacado la noticia.

De lo que sí quiero hablar, en cambio, es del debate y la discusión de fondo subyacente a este intercambio de declaraciones. Debate que el muelle del oso de la diferencia entre el sindicalismo que durante tantos años ha gestionado las relaciones laborales en España y el sindicalismo de lucha que queremos ser la CGT. Quizás es legal que la directiva de Comfia se repartiera en 4 años 2 millones de euros como sobresueldos. De la misma manera que posiblemente la LOLS (Ley orgánica de libertad sindical) amparo que las empresas hagan de manera sistemática aportaciones a los sindicatos por sus gestiones a las negociaciones de ERE's y de convenios colectivos.

Y quizás hay sindicatos que necesitan ofrecer jugosos incentivos a sus directivos por la responsabilidad que ocupan, de forma similar como hacen las empresas privadas. Todo ello es un reflejo de un sindicalismo entendido como una especie de gestión profesionalizada de las relaciones laborales. No sé, ¿qué quieres que te diga?. A mí todo esto me suena más bien a un oficio del tipo de técnico en relaciones laborales que en la lucha de clases, contra la explotación, etc. Y, claro, desde esta perspectiva las gestiones que uno hace sólo tienen sentido si evitan o minimizan el conflicto. En una sociedad como la nuestra donde, aunque parezca un tópico, a menudo recibimos nuevos datos que confirman que una minoría muy pequeña controla una gran parte de la riqueza, ya sabemos qué significa eso de la búsqueda del consenso y la concertación.

Para nosotros, el sindicalismo es bien diferente. De hecho, habla un lenguaje totalmente distinto, sin puntos de contacto con el anterior. No tiene sentido plantear incentivos hacia un cuerpo profesionalizado de negociadores allí donde nosotros vemos la unión de personas que sufrimos unas condiciones de vida y de trabajo similares. Del mismo modo, sobresueldos de decenas de miles de euros hacia supuestos compañeros / as de sindicato también nos suenan como algo extraterrestre.

Y aunque estos pagos fueran de cientos de euros, también nos parecerían fuera de lugar. Nosotros anhelamos y practicamos un sindicalismo basado en la militancia. Sí, es cierto que a menudo pensamos que una parte de nuestra afiliación podría ser más activa. Pero nuestro modelo, y lo que buscamos es ser una organización de gente que milita. Que se organiza a sí misma para resolver unos problemas que vemos compartidos, para definir cómo queremos que sea nuestro presente y futuro. Y como todo esto lo hacemos en un contexto de explotación capitalista y de opresión del Estado, el conflicto es inevitable.

No me alargo. Simplemente quiero decir que, si yo fuera de CCOO, creo que no usaría el argumento de "es legal" para justificar lo que hago. Ahora mismo, expulsó de su casa a una persona adulta con niños / as pequeñas o ancianos a su cargo para dar el piso a una entidad bancaria rescatada con dinero público es legal. Y también es legal despedir a una persona de un trabajo simplemente porque la empresa dice que cree que ganará menos dinero de lo previsto. O encarcelar personas en los CIE. Y, en cambio, es ilegal ocupar una casa vacía desde hace años buscando un techo que no tienes. O, con la nueva reforma, será ilegal ser solidario con personas inmigrantes que huyen de la miseria que el norte impone en África. En definitiva, recurrir a la supuesta legalidad de los actos propios para justificarlos refleja la miopía del sindicalismo mayoritario. O que son otra cosa.

Y, a modo de posdata, no está de más recordar que muy a menudo el sindicalismo ha consistido en hacer cosas que no eran legales a ojos de los patrones y del Estado, quien en definitiva hacen las leyes. Huelgas, manifestaciones, asambleas, ... muy a menudo han sido reprimidas bajo el argumento de "ley y orden". Nuevamente, este discurso no es nuestro.

* Ermengol Gassiot es profesor en la UAB y Secretario General de CGT Cataluña. Artículo extraído de su blog.