SOBRE LOS PLANES DE PENSIONES DE EMPLEO ¿Por qué ese interés en destacar a lo largo de todo el preámbulo el carácter público de los fondos -‘un nuevo marco jurídico que impulse los planes de pensiones de empleo y contemple la promoción pública de fondos de pensiones’- cuando realmente van a ir directamente a entes privados? ¿Se intenta confundir a los posibles participes para que no sospechen de la manipulación a la que están siendo sometidos? ¿Cuáles son los argumentos económicos, sociales, políticos, que justifiquen la privatización del ahorro y de las pensiones? Veamos las probables consecuencias de este sistema: En el Convenio de la Construcción actual se acuerda una subida salarial acumulada para el período 2022-2024 del 9% con una revisión salarial con efecto el 1-1-2025. Además, las empresas realizarán aportaciones a los fondos de los trabajadores partícipes. Si estas aportaciones fueran sustituidas por aumentos salariales, la subida acumulada sería del 12,4%. Por otra parte, la inflación acumulada en los años 2021-2023 fue del 16%. Nótese que en los dos casos se produce una pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Pero, más intensa al acordarse la desviación de parte de la posible subida salarial a aportaciones al PPE. Para un peón ordinario o una trabajadora de la limpieza (nivel XII del convenio) la aportación empresarial será de 570 € en tres años. Si toda la aportación empresarial se convirtiese en salario este sería en 2024 de 583 € más alto. En la desigualdad. Sobre todo, los planes de empresa aumentarán la desigualdad entre aquellos pensionistas que tengan pensiones complementarias privadas y los que no las tengan. Aquellos trabajadores que no puedan ahorrar para mejorar su pensión ‘complementaria’ o pertenezcan a empresas que no las quieran establecer, ¿quedarán a merced de ‘su peor suerte’, cuando no sometidos a la idea de que no disfrutan de mejores pensiones por no haber sido previsores? ¿De qué dependerá la aportación empresarial a las pensiones de los trabajadores? ¿Qué sucederá con aquellos trabajadores que no quieran integrarse en las pensiones complementarias? ¿Hasta dónde se va a respetar su ‘libertad’? Es muy grave que las pensiones complementarias introduzcan un importante elemento de desigualdad entre los pensionistas, dividiéndolos según su capacidad de ahorrar. Los asalariados van a poder ampliar las aportaciones y las desgravaciones vinculadas a las mismas (el trabajador reducirá su base imponible a tipo marginal del IRPF, con un 30% para el empleado medio), los autónomos podrán desgravarse hasta 5.750 € anuales. Más importante, para las Empresas se reintroduce la no cotización de las contribuciones a la Seguridad Social en las aportaciones a estos planes (que estuvo vigente hasta 2013), limitada a 120 € mensuales/1.456 € anuales por empleado lo que supone un ahorro de casi 400 € por trabajador. Se premian las aportaciones privadas mejorando las bonificaciones a las empresas, a costa de deteriorar las contribuciones a la Seguridad Social. No es sorprendente que las empresas sean muy favorables a este sistema. ¿Por qué no mejorar las pensiones públicas, aumentando los ingresos si fuera necesario en lugar de pedir que aumente el ahorro mediante las pensiones privadas de empresa? Una de dos, o las públicas no son suficientes o si son suficientes, ¿por qué son necesarias las complementarias? ¿Abrir paso a la privatización? Es de temer que se pretenda desarrollar las pensiones complementarias para facilitar el deterioro de las pensiones públicas. Porque, si se generaliza la idea de que se tiene que ahorrar complementariamente para mejorar el nivel de las pensiones, ¿qué sucederá con las pensiones públicas? Estas pasarán a considerarse un mínimo de subsistencia y los trabajadores ‘más ahorradores’ tendrán las complementarias ¿Qué pasará con las reivindicaciones de las pensiones públicas? Si muchos trabajadores disponen de pensiones complementarias, ¿no se argumentará que no es necesario aumentar las pensiones públicas? El patrimonio gestionado en los fondos de pensiones de empleo (un sistema minoritario en el conjunto de formas de planes de pensiones) ha perdido peso relativo respecto del total de fondos de pensiones puesto que representaban un 50% del total de la previsión social complementaria al inicio de los años 90 y ahora sólo llegan a un porcentaje ligeramente superior al 25%. Con la reforma, ¿se pretende aumentar los fondos que se dirigen a satisfacer a los entes financieros que las gestionan? Es de temer que este sea un elemento de gran importancia en este proceso. Responsabilidad sindical. La LRIPPE habilita la creación de los fondos de pensiones de empleo de promoción pública en el marco de la negociación colectiva, y en el ámbito sectorial, implicando así fuertemente a los sindicatos. Habrá que preguntar a los dirigentes sindicales que firman estos convenios (de CC.OO. y UGT en este caso) por las razones que les hacen firmarlos admitiendo este proyecto ¿Qué los lleva a aceptar los planes de empresa que suponen la privatización del ahorro de los trabajadores? ¿Quieren, se atreven a ser cómplices destacados en la privatización de las pensiones públicas? Será necesario exigir las responsabilidades correspondientes a los responsables sindicales por aceptar y no oponerse a esta dinámica. Dado que los fondos van a ser gestionados privadamente, ¿qué capacidad de incidir en ellos tendrán los órganos de control? Se refuerza la Comisión Promotora y de Seguimiento y la Comisión de Control Especial, pero una vez integrados los fondos en los flujos financieros, en manos de potentes agentes privados, ¿tienen los representantes de los trabajadores la capacidad y la posibilidad de incidir realmente en las decisiones que tomen los dirigentes de los entes financieros? No son un sistema de protección social. Se pueden añadir otras razones que muestran que este sistema sólo servirá para mejorar los negocios de las instituciones financieras, satisfacer a la UE y perjudicar muy seriamente al interés en mejorar las pensiones públicas. Bajo la dura presión de la UE y los entes públicos internacionales, el Gobierno español apuesta por entregar los ahorros de los trabajadores y las trabajadoras a un sistema mucho más arriesgado, caro y difícil de controlar que el sistema público. Muestran así, con una argumentación totalmente falsa y manipuladora, el poder de los entes financieros, que son capaces de dominar a los gobiernos, las instituciones públicas internacionales e influir en algunas fuerzas sindicales, perjudicando directamente la existencia y la gestión de instituciones Es un auténtico escándalo que se estimule la privatización de una parte del sistema de pensiones bajo la iniciativa y con la complicidad activa de la Administración pública y algunos sindicatos: primero legislando y después incentivando fiscalmente los PPE, intensificando lo que sin duda será un largo proceso en pro de la privatización de las pensiones, pues actualmente el porcentaje de personas cubiertas con planes de empleo en España es de un 10,2%, si bien alcanza un 48% de asalariados en el País Vasco, donde se inició este sistema por medio de las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV). Se calcula que para llegar al nivel del País Vasco se puede requerir una década o más, en función de la generalización de los planes de empresa en los próximos años. Parece evidente que este es el objetivo de esta ley. Miren Etxezarreta, 2007 Catedrática emérita en Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona. Xabier Pérez Dávila, economista y activista en defensa de las pensiones públicas Mercè Escudé Sicart, Marea de Pensionistes de Cabrera de Mar (Maresme) Quim Boix, Secretari General de la UIS (Unió Internacional de Sindicats) de Pensionistes y Jubilats (PiJ) de la FSM (Federació Sindical Mundial) |